Cambio de carrera = Emprendimiento?

Hace 4 años decidí hacer un cambio en mi vida (si, uno más).  Mi trabajo no me gustaba ni me daba satisfacción, mi carrera no me apasionaba, la ciudad donde vivía se me hizo demasiado conocida, necesitaba aventurarme a vivir diferente y tomé una decisión.

Decidí dejar mi trabajo y hacer algo distinto, dejar mi zona de confort, empezar algo por mi cuenta, decidí aventurarme a emprender.

Pero no tenía la más mínima idea de cómo hacerlo, a quien preguntarle, que modelo seguir, que estudiar, como empezar.

Una amiga me recomendó un curso de emprendimiento online que había tomado hacia un par de años y que le había dado resultados, como el curso se daba en ingles me mude a USA a practicar más el idioma que había aprendido hacía muchos años y mientras tanto “definir” el plan a seguir.

2 años después me di cuenta que el curso que llevé no fue el más adecuado para mí.  En ese tiempo intenté encontrar “la idea” que me llevaría a crear un startup y volverme millonaria (sin ganar la Tinka), pero las ideas quedaron ahí, en mi mente y en algún papel.  No conocía una metodología que seguir pero sí encontré personas, que como yo, lo estaban intentando, que me apoyaron con mis sueños y me ayudaron a no rendirme hasta conseguir algo.

Y así fue como encontré un trabajo diferente, remoto (también le llaman trabajar desde casa), y las ganas de aprender sobre marketing.

Un año más tarde una amiga, que también se había decidido a emprender, y que ya tenía una idea en mente, me ofreció asociarnos para sacar el proyecto adelante.

Ella sí tenía una clara idea de cómo empezar, que camino seguir y que metodologías usar.

Empezamos leyendo “Disciplined Entrepreneurship- 24 Steps to a Successful Startup” de Bill Aulet quien es Managing Director del Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship.  También pueden encontrar el curso online por EDX.

Este libro explica 24 pasos para crear un startup exitoso.  Segun Bill, el emprendimiento puede enseñarse y hacerse realidad siguiendo una serie de 24 pasos sin necesariamente tener una idea del todo definida o un problema ya identificado.

Para nosotras, el paso inicial fue definir una hipótesis en base a la idea que teníamos y definir el posible mercado, segmentarlo y entrevistar a las personas dentro de ese segmento para entender sus necesidades/dolencias y así validar la hipótesis que definimos o cambiarla.

Esto se hace con la finalidad de enfocarse en un mercado o nicho de mercado, encontrar perfiles de personas y definir si lo que nosotros creemos es la solución, es en verdad una solución para sus problemas o necesidades.  Si no lo es, no valdría la pena perder tiempo y dinero en desarrollar una solución que nadie va a comprar.

La herramienta que usamos como ayuda durante las entrevistas fue Design Thinking.

Design Thinking es un enfoque en el ser humano y en tener empatía con las personas (usuarios) para las cuales se hará un diseño y propone trabajar con prototipos antes de pasar a crear la solución definitiva.  Propone trabajar con multidisciplinariedad, colaboración y concreción de pensamientos y procesos para encontrar caminos que llevan a soluciones innovadoras.

El periodo de enfocarse en conocer a las personas y definir o encontrar sus problemas o necesidades no debe ser muy largo, hay que avanzar rápido y empezar a diseñar un prototipo de lo que será la posible solución.  Los prototipos pueden modificarse conforme se vayan validando con los usuarios hasta llegar al producto final.

Nosotras aún no terminamos esta etapa, aún no llegamos ni a la mitad de los 24 pasos, y conforme vayamos avanzando podré escribir un poco más sobre nuestro progreso.

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Vendes eso que ya no quieres?

Cuantas veces he visto la publicidad sobre MercadoLibre, u Olx?

No lo sé, no las conté, pero te dan la oportunidad de vender eso que ya no quieres y la primera vez que lo hice fue con una cámara de fotos hace ya varios años atrás.

Publiqué mi anuncio, alguien contestó, pidió más detalle del producto (siempre lo hacen), y quedamos en encontrarnos en un centro comercial para hacer la transacción (que misterioso suena esto).

Me sentí confiada cuando vi que era una señora con su hija.  La señora revisó la cámara, me dio el dinero y listo, todo termino en menos de 5 minutos.

He escuchado historias de cómo han timado a gente con dinero falso, uno debe tener mucho cuidado cuando vende algo a un desconocido, porque aunque sea una señora, o señor, o joven, o la edad que tenga o como se vista, en este país – Perú – es muy difícil confiar en alguien que no conoces, me atrevo a decir que en otros países la historia es la misma.

Hasta el día de hoy he vendido varios artículos.  Algunos se venden más rápido que otros, pero eso sí, todo el mundo te pide rebaja.  Algunas personas te dicen que te cambian el artículo que estas vendiendo por algo que ellos tienen.  Si quisiera cambiarlo por algo no le pondría precio en primer lugar, no te parece?  Osea, MercadLibre y Olx son plataformas para vender y recibir dinero de la venta, no para intercambiar artículos como si fueran estampitas.

Algo que siempre he hecho es decirle al comprador que la entrega es en un supermercado o centro comercial, nunca en la calle.  Primero, me hace sentir más cómoda y tranquila, segundo, no creo que me vayan a dar dinero falso en esos lugares aunque podemos suponer que nada es seguro y siempre reviso el dinero que me dan.

Una recomendación, si la venta es por mucho dinero, cientos de soles o dólares o la moneda que uses, anda al banco.  Te puedes reunir con el comprador en la puerta del banco, enseñar el producto para que vean que funciona bien y el estado en que está y luego entran al banco para que la persona deposite el dinero en tu cuenta, así, estás más seguro que no te van a dar dinero falso.

Ahora, es más fácil vender artículos, pero ropa, y usada?   No es tan fácil.

He visto en Facebook que hay una página, tal vez varias, donde uno puedo vender ropa usada, por supuesto en buenas condiciones, como una buena casaca o un saco.  Ahora, cuanta gente en realidad lo compra?   Veo que los anuncios siguen ahí.

Estuve en Suecia el año pasado y la venta de ropa usada y zapatos es común, aclaro, en buenas condiciones, y la forma de pago es online y uno va a buscar la prenda a la casa del vendedor.  Aquí en Perú eso no aplica, alguien me puede explicar porque?

Tal vez porque tenemos tanta oferta de ropa que la encontramos en todos los lugares y a todos los precios?

Que hago con la ropa que compré, que usé 3 veces y no la usé más, la regalo sí, pero toda?

Sophia Amoruso, fundadora del gigante online de la moda Nasty Gal empezó su negocio vendiendo ropa usada “vintage” en USA hace varios años.  Si quieres ver la serie basada en esta historia mírala en Netflix – Girlboss.

Una vez fui a las Traperas, me pregunto si vendieron toda la ropa de 2da que tenían…

Qué hacer un sábado a la noche

Ayer mi amiga, Irma, me escribió para preguntarme que planes tenía para hoy sábado.  – Me quedo en casa – le dije, y me dijo para salir a tomar el té en un restaurante orgánico en Barranco junto con Magaly.

Acepté.

Hasta hace unos 3 años, los fines de semana buscaba donde salir a bailar, buscaba donde salir a tomar unos tragos con amigos, buscaba tener una cita y conocer a alguien que podría llegar a ser el hombre de vida.

En algún momento durante los últimos 3 años, no sé como, no sé exactamente cuando, no sé porque, cambié.

Ya no busco salir a bailar, aunque si me invitan a salir a bailar no digo que no, pero la mayoría de mis amigos (por no decir todos) ya no salen a bailar como cuando estábamos en nuestros 20s, ahora muchos están casados, con hijos y acostumbrados a otro ritmo de vida y los solteros, también como yo, en algún momento cambiaron.  No todos, pero la mayoría sí.

Ya no me muero por salir a bailar un viernes o sábado por la noche, ya no me muero por salir a tomar unos tragos con amigos o por conocer a alguien.

Prefiero estar calientita en mi casa, sin necesidad de buscar que ropa ponerme y como maquillarme y ver alguna película (seguro que en la tele no la encontraré), o leer algún libro.

Preferiría estar en la casa con mi pareja, comer algo o tomarnos un vino y ver una película, estar en la cama “lagarteando”, simplemente estar juntos en nuestra casa, pero claro primero tengo que encontrar el novio (ya llegará).

Es irónico, hace 10 años cuando vivía con mi ex, los fines de semana él quería estar en la casa descansando, viendo tele, pedir algo de comer, estar juntos los 2 mientras yo moría por salir a bailar, a comer, a tomar unos tragos y ver la forma de convencerlo;  por supuesto él se salía con la suya casi todo el tiempo mientras yo me aburría la mitad del tiempo.  Hoy, 10 años después, hubiéramos coincidido y nos hubiéramos quedado felices en casa y ambos lo hubiéramos disfrutado.

Parece que mientras uno se acerca más a los 40 cambia sin darse cuenta, o la vida te hace cambiar, no tengo la respuesta correcta, pero estoy en mi casa, calientita, con la pijama puesta, un sábado por la noche mientras escribo estas líneas.

Quien sabe donde estaré el próximo sábado por la noche, quizás en casa otra vez.

Yo trabajo desde casa, y tú?

Yo trabajo en casa.

No, no soy ama de casa, sino que hago mi trabajo desde casa o desde cualquier lugar con acceso a internet, pero no siempre fue así.

Cuando empecé a trabajar, hace muchos años atrás, ni siquiera se me hubiera cruzado por la cabeza que algo así se podía hacer, así que por muchos años trabajé en oficina como la mayoría de la gente.

La primera vez que me mudé a Argentina trabajé en IBM y una vez por semana, todo mi grupo (donde yo era la única mujer) podía trabajar desde casa, lo que significaba dormir más  y levantarme más tarde, no viajar en transporte público, trabajar en pijama y no verle la cara a nadie.  Lo malo era que tenía que cocinarme y yo aún estaba aprendiendo a cocinar, pero trabajar desde casa significaba un poco de ahorro y comodidad, y como era sólo una vez por semana no era aburrido.

Pero hoy, 2017, trabajar desde casa aún no es una práctica común.  No todos pueden hacerlo, no todos deben hacerlo, no todos son aptos porque hay personas que no tienen la experiencia ni la capacidad de organización necesaria para trabajar de esta manera y es por ello que se sienten más cómodos trabajando en la oficina.

Hoy la tecnología juega un papel importante rompiendo las barreras y poniendo a nuestra disposición una gran cantidad de herramientas que facilitan el trabajo remoto, pero claro, eso no se compara con tener a tu equipo a tu lado y poder preguntar algo en el momento en que lo necesites, o poder salir a almorzar con las personas con quienes trabajas, o que el día de tu cumpleaños ellos te lleven a almorzar (en Perú y Colombia se acostumbra).

Por supuesto que trabajar desde casa tiene sus pros y sus contras.

A mí me permite dormir más porque me cuesta mucho levantarme temprano, alistarme y viajar a la oficina y no necesito cambiarme, la computadora no me va a decir nada si empiezo a trabajar en pijamas, pero si tienes una video-llamada si hay necesidad de estar lista para salir frente a cámara.

No necesito “trasladarme” a la oficina y lidiar con el resto de millones de personas que hacen lo mismo y a la misma hora.  Puedo almorzar en mi casa y no tener que ir a buscar un restaurante donde almorzar y esperar a encontrar una mesa vacía por ser hora punta.

Si te organizas bien puedes trabajar las horas que necesites y salir y hacer las cosas que necesites, como ir al banco, ir al gimnasio o hacer compras.

Se puede trabajar desde cualquier lugar del mundo (siempre y cuando no haya necesidad de ir a la oficina durante la semana).

Si tu trabajo es por resultados o por objetivos tienes flexibilidad en tus horarios, da lo mismo trabajar un domingo o un lunes.

Los contras son que puede llegar a ser aburrido estar en tu casa todo el tiempo sin nadie con quien hablar o salir a almorzar o tomar un café.

Puedes estar trabajando, literalmente, todo el día si tienes alguna entrega importante o si tienes varias cosas que cubrir;  es muy fácil engancharse en lo que se está haciendo y perder la noción del tiempo porque si estás en tu casa no vas a sentir la necesidad de que sean las 6 para salir.

La comunicación con tus compañeros no siempre es fácil.   Tus amigos de la oficina no te van a celebrar el cumpleaños ese día.

Hay empleadores que le tienen miedo al trabajo desde casa y no permiten a sus trabajadores que lo hagan.  Lo he visto, me ha pasado.

Creo que eso es una costumbre que debe empezar a cambiar porque hay muchos tipos de  labores en muchas industrias que pueden hacerse desde casa.  Necesitamos darnos cuenta que trabajar desde casa puede ser beneficioso para la empresa y para el trabajador e ir probando modelos para ver lo que funciona mejor.

Yo trabajo desde casa hace bastante tiempo.  Uso mi laptop más que mi celular y la llevo en casi todos mis viajes, excepto durante las vacaciones cortas cuando necesito desconectarme de todo y de todos.