Confesiones en invierno

Confieso ante Dios Padre…

Así me enseñaron a confesarme cuando hice la primera comunión para recibir a Cristo, bueno, el cuerpo de Cristo representado en la hostia.

Un cristiano que ha hecho la primera comunión confiesa sus pecados al cura, a quien no le ves la cara en el confesionario.  Se supone que confiesas tus pecados, los más graves y los más leves, para que el cura en nombre de Cristo te perdone, te mande una penitencia y puedas estar en paz.

No sé hace cuantos años que me confesé por última vez ante un cura, lo que si he hecho es confesarle a Dios en dialogo interno muchas cosas que hice o no hice, confesarme a mí misma porque actué de alguna manera, o por qué tome la decisión que tomé.

Y hoy no me es difícil confesar que tengo 39 años y que me atemoriza cumplir 40, porque aunque digan que los 40 son los nuevos 30, pasar de los 30s a los 40s es como cumplir 15 pero al revés, uno no se muere porque suceda, al contrario, lo quiere evitar.

Confieso que me preocupa no saber cuándo encontraré al hombre correcto con quien formar una familia.

Confieso que ahora más que nunca pienso en tener hijos cuando hace 5 años tener hijos aún no pasaba por mi cabeza.

Confieso que he tenido momentos en que me he sentido perdida, sin saber en que dirección avanzar o qué decisión tomar, que no he sido capaz de hacer planes, pero aprendí que nadie me dará el guión que debo seguir y nadie me dirá que hacer ni lo hará por mí, que debo hacer frente a mi incertidumbre, tratar de poner mis ideas en claro, y tomar mis decisiones aunque en el momento no sepa si están bien o mal, que debo seguir arriesgándome a vivir la vida que deseo tener aunque al resto le cueste entender o me quiera decir que no es lo que debo hacer porque “deberíamos” vivir de cierta manera, como la mayoría lo hace.

Confieso que soy muy sentimental, que me dejo llevar por mis emociones, lloro mucho, rio muy fuerte, peleo con convicción queriendo ganar “mi batalla”, me enojo tanto que lloro de rabia y me cuesta mucho relajarme y dejar la rabia atrás, y aprendí que enojada no debo hablar, mejor callar y hablar cuando me sienta mejor, cuando la rabia pase.

Confieso que me gusta viajar y viajo cada vez que puedo; que prefiero invertir mi dinero en viajes, en experiencias nuevas, en conocer gente de otras culturas y otras realidades, que me gusta visitar distintos países y que prefiero caminar por las calles de la ciudad para conocer todos sus rincones, que prefiero tomar transporte público en vez de taxi y que prefiero salir de tour y explorar lugares nuevos que salir a bailar toda la noche y dormir todo el día siguiente.

Confieso que me gusta que me digan que no represento la edad que tengo; que como más en invierno que en verano; que me es fácil bajar de peso pero que en realidad deseo subir unos kilos; que no visito al resto de mi familia tan seguido como debería, que tampoco veo a mis amigos tan seguido como me gustaría; que aunque Lima me gusta odio el tráfico que te hace demorar horas para llegar a un lugar, y que hace varios años que dejé de manejar porque me estreso, porque mientras manejo desearía que todos los pésimos conductores a los que veo vayan desapareciendo uno a uno como por arte de magia así ya no me enojo ni les grito.  (Nótese que me considero buen conductor).

Confieso que me gusta escuchar y mirar a los ojos cuando alguien me habla y que detesto que la otra persona esté usando su celular y no me preste atención; que me he enamorado 2 veces en la vida y a la última persona por la Sarita que lo llegué a amar, y que las 2 veces pensé que sería para siempre; que pago mi tarjeta de crédito por internet porque es rápido y seguro, y que compro en Amazon pero me choca que me cobren los impuestos al final; que me gusta mucho la comida peruana pero me hace daño comerla porque es muy aderezada; que siempre se me ha hecho muy difícil levantarme temprano y que mínimo necesito dormir 8 horas

Confieso que me encantaría ir a Brasil y quedarme 1 o 2 meses a vivir cerca a la playa y hablar en portugués; que me gusta tomar café con leche pero solo durante la mañana porque me quita el sueño; que me gusta mi país pero quiero vivir afuera en una ciudad ordenada, limpia y segura, donde no tenga miedo de usar celular en la calle por temor a que me vayan a robar; que me gusta leer y que deseo escribir pero no siempre lo hago, no siempre siento la inspiración y no sé si lo hago bien.

Confieso que estoy escribiendo este post un sábado por la tarde y que tengo más cosas que confesar pero por este día fue suficiente.

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